Tras cortinas suecas

Autor
Renée Jacob

Título
Tras cortinas suecas

Sinopsis
Inés emprende con su escarabajo un viaje al país que la vio nacer a ella y al coche que conduce. Se trata de un viaje físico pero sobre todo interior. La preparación, el transcurso y el final del mismo cambiarán para siempre su vida y la de los que la rodean.

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42 Responses a “Tras cortinas suecas”

  1. Abeja dice:

    Renée:

    Sólo pasaba por aquí para decirte, que te dejé contestación en casa de Yolanda.
    Pero llevo un buen rato, leyendo lo que te apunta Maurice.
    Este chico es estupendo. ¿Qué dirá de mi Foto Enterrada? Estoy deseando que la descuartice y me dé algunas ideas de cómo encararla.
    Un abrazo y un te quiero: Abeja.

    [Responder]

  2. Maurice Kraft dice:

    ¡Hola, Renée! ¿Cómo va eso? Paso por tu casa, de visita, para hacerte un breve comentario sobre tu novela. Este fin de semana me la he terminado, pero como imagino que ya sabrás estoy bastante desconectado del foro por problemas técnicos, así que hasta hoy no te he podido mandar esto.

    Tengo que decirte, en primer lugar, que la impresión que me llevé al leer el primer capítulo era cierta: tus expresiones y frases me suenan tan sabrosos como los bollos de la pastelería de la madre de Salva. En especial los mensajes de Martín, que considero un ejemplo a seguir si algún día me lanzo a eso de las novelas epistolares. Los personajes están bien trazados, en especial el propio Martín, que hace gala de su erudición a través de sus cartas –comprendo que Inés se desespere a veces–, y Javi, que con esa verborrea y ese lenguaje chusquero queda muy definido. Inés, sin embargo, resulta desconcertante e impredecible, aunque tal vez ésta sea precisamente su principal característica como protagonista. Yo tengo que reconocer que mi personaje favorito es Javi, porque cuando entra en escena transmite al relato energía y dinamismo. En mi opinión está infrautilizado, yo le haría jugar un papel más relevante.

    En cuanto a la estructura de la novela, tengo que confesar que la encuentro algo confusa. En realidad, como bien sabe Yolanda por los comentarios que le he hecho a su texto, a mí no es nada difícil confundirme, pero a lo mejor precisamente por eso soy tu mejor banco de pruebas (‘Siempre hay que ponerse en el peor caso’, decimos por aquí). Hay un par de detalles muy concretos que me llevaron a interpretar cosas muy distintas a las que se pretende, lo cual me hizo estar bastante despistado hasta la mitad de la novela, más o menos. En primer lugar, en la primera frase de la carta del 27 de diciembre de 2002, Martín está hablando de Alicia, y acto seguido dice ‘Mi hermanita está encantada con mi decisión de quedarme aquí a pasar las Navidades’, así que un alma cándida como la mía puede llegar a la conclusión de que sigue hablando de Alicia y, por tanto –sé que te vas a llevar las manos a la cabeza cuando leas esto–, ¡Martín e Inés son primos! Sí, vale, ya sé que se dirige a ella como ‘Nessie, mi querida monstruita’, y que en la carta anterior se había despedido con la preciosa frase ‘Un beso, más otro, más otro, 2.200 kilómetros de besos hasta ti’. Pero, llegado el caso, eso también podría ser una señal de amor primordial (si el amor entre hermanos es fraternal, entre primos será primordial, digo yo). Aparte de eso, hay un par de detalles más que hacen que alguien tan disperso como yo se pierda un poco en la historia. En primer lugar, no se sabe quién está narrando la parte en cursiva. Eso puede ser lo que pretendes, y lo veo bien, porque hace que el lector se tenga que esforzar un poco y no se acomode. Pero cuando yo tenía claro que era Alicia la que escribía, encontré, en el tercer párrafo de la página 36, esta frase: ‘Aquello suponía un recordatorio constante de que mi vida no era ni la mitad de interesante que la de Alicia…’. ¡Cielos! ¡Entonces Alicia no es la narradora! ¡Pero Inés tampoco, porque aparece antes la frase ‘Inés empezó a parecerse cada vez más a mí…’ Tampoco puede ser Salva. ¿Martín? Claro, si es hermano de Alicia tiene que parecerse, e Inés se parece mucho a Alicia, luego, por la propiedad transitiva, Martín se parece a Inés. Por tanto, Martín es el narrador. Pero como aquello tampoco cuadraba, finalmente concluí que el Alicia en cursiva era una errata y, por tanto, la narradora era ella. La cosa funcionó, hasta que después, en la página 70, encontré, también en cursiva: ‘Salva en mayor medida que yo se preocupó de estudiar con Alicia las mejores rutas en su largo itinerario’. Otra vez. Aquí está claro, creo, que el nombre está cambiado, porque era Inés la que se iba de viaje, pero como por definición yo nunca estoy seguro de nada, te pregunto: ¿son dos erratas, o es que me he enterado tan poco como del blues de Yolanda?

    El último detalle que despista es la falta de acotaciones en las conversaciones. Cuando hay más de dos personas creo que es necesario hacer un inciso prácticamente en cada una de las intervenciones, porque de lo contrario no se sabe quién está hablando. Cuando hay dos no es tan importante, aunque yo también pondría alguna acotación de vez en cuando –sobre todo en diálogos largos– para pausar un poco el ritmo y para establecer un punto de partida (quién empieza hablando) o de referencia. Aparte de esto, las conversaciones me parecen muy verosímiles y bien llevadas. Y, salvo por el detalle de las acotaciones, con el ritmo adecuado en cada momento.

    Por último, echo de menos un hilo conductor de la historia. Igual eso es precisamente lo que pretendes, porque al final todas las piezas encajan. Sé que dicen que hay que intentar dar continuos giros y puntos de inflexión para no aburrir al lector, y a fe mía que tú lo haces, pero creo que hay que partir de un guión maestro que aquí quizás no esté muy claro. Da un poco la sensación de que la novela está hecha a retales, aunque retales de tela buena. Esto, por supuesto, es también una cuestión de gustos personales.

    Creo que, en definitiva, es una buena historia que, dadas mis dudas y confusiones, no he sabido apreciar del todo. Estoy convencido de que en una segunda lectura (que se la daré) con todos los detalles que ahora ya conozco, voy a descubrir un montón de aspectos interesantes, no sólo en el malabarismo con las palabras que eres capaz de realizar en cada frase (eso ya lo he saboreado) sino también en el planteamiento del relato como unidad.

    Un abrazo y mucha suerte

    Maurice

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    Maurice Kraft Reply:

    Fe de erratas: en el primer párrafo del comentario anterior, táchese la palabra ‘breve’.

    [Responder]

    fhg Reply:

    Ji, ji. Yo quiero esa brevedad en….. Nada, que decía que suerte a Renée, a Maurice, a Yolanda, a Marshall, a Kike, a Julio, a fernando, a mi querido “sendo lans”, a Serena, Selenia, Abejilla, Andrés, A TODOS….. MUCHA SUERTE.
    Adel.

    [Responder]

    fhg Reply:

    Se me olvidaban Victor foster, Crocop, Ñu, Rony…. Soy incapaz de recordar todos los nombres.
    Mucha suerte. Incluso desearé suerte a Zonja, y a Mcguaire, que no concursan.
    Adel.
    Yolif, dime que cierre el pico…

    [Responder]

    Yolanda Reply:

    chssssst, nena… Mira, las dos a la vez: Una, dos y…

    ¡¡¡¡MANOLOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!

    Queremos felicitar a los finalistas YA.

    [Responder]

    Renée Jacob Reply:

    Yolanda, maestra, yo también. Y que Manolo los ponga aquí, porfa, porfa, porque yo donde vivo hasta primeros de mes nunca consigo la revista. Cuando ha dicho la querida Fhg que ella siempre la compra el 25 me he quedado flipada.

    Yolanda Yolif, te digo que tú estás en esa lista.

    Besicos, maña, Renée

    Renée Jacob Reply:

    Me sumo a esos deseo de suerte, Fhg, Adel, Adela, o como Usted guste. Sólo por el comentario ese tan maravilloso que dejaste en el que decías que eres agricultura, que querías interponer tu bota llena de tierra en una puerta para que no se te cerrara mereces ganar. Eres una tía auténtica, derrochas bondad y sentido común. Que te vaya muy, muy bien.
    Saludos amistosos, Renée

    [Responder]

    Renée Jacob Reply:

    ¡Hola Maurice!:

    No le dés una segunda lectura, pobrecito mío, que he revivido tu propia confusión leyendo tus acertadísimas críticas, que te agradezco sinceramente desde lo más hondo de mi alma. ¡Vaya, qué pastelosa me estoy poniendo! No, pero en serio, fíjate lo que es el pudor de no dar a leer la obra al círculo próximo a una -craso error- y exponerlo después aquí a los inteligentes ojos que han tenido a bien asomarse a la misma. Dudé en enviarla hasta el final, a escasos diez minutos de cerrarse el plazo, y cómo me hubiera arrepentido de no hacerlo. Es impagable lo que me habéis aportado todos y muy especialmente tú, estas señoras tan auténticas, simpáticas y buenas escritoras que han venido hasta aquí, Yolanda y Adel, y el genio Crocop.

    Qué malas son las prisas y qué culpable me siento ahora, porque constituyen una falta de respeto enorme hacia los lectores. Bien es cierto que errores tipo-, ortográficos e incongruencias de todo tipo también me los he encontrado en obras publicadas, lo cual sí que resulta más grave, pero nada de esto me exime de haber hecho mal lo que he hecho mal. En esos diálogos que te saben auténticos -gracias, para mí es un triunfo, siempre me han dado miedo- falta utilizar bien comas y guiones de separación. Gracias a ti rectificaré ahora en lo que dices de que es preciso marcar mejor quién interviene en cada momento. Como alguna persona que sí ha leído pequeños relatos míos alguna vez me veía un poco recargada y difícil de aprehender -lo que escribo, no yo, jeje- consideré que debía aligerar el texto, pero hacerlo ahí es un error, efectivamente. He cometido algún error ortográfico que yo, en la vida, no me explico, y por el que me he autoflagelado (metafóricamente, claro); se me ha escapado un “leísmo” (¡horror para una detectadora de leísmos y laísmos como yo!), etc. Grandes lecciones de humildad, en todo caso.

    En cuanto envié la novela y en un repaso rápido vi, en efecto, que había colocado a Alicia en lugar de Inés en el escarabajo camino de Alemania. Eso ya lo habíamos hablado la gran Yolanda y yo. En cuanto al otro pasaje que me has dicho, me he quedado lívida, amigo. Créete que lo habré releído veinte veces sin percatarme del cambiazo. Has tenido que decírmelo tú. Gracias, y qué vergüenza. Por supuesto, es Alicia, en Galicia, la que de pequeña envidia a Inés, en Alemania, y se la imagina con un blanco corcel por ahí. Son tan gemelas (de alma y de parecido físico, que las he intercambiado. ¡Valiente excusa!) Ahí mismo digo “a lomos…” y “en la loma” (muchas veces busco este recurso, aquí no me gusta).

    Lo que yo no veo confuso es lo de que Martín espera que Inés haya estado bien con Alicia y con su abuela y que con lo que dice de su hermanita, tú interpretes aquí que tenemos aquí dos hermanos y unos primos manteniendo una relación. Pero claro, algo he hecho mal para que un lector lo vea así. Pues no, aunque es una situación que en Galicia y en otros lugares se ha dado con relativa frecuencia debido a la orografía del terreno y a factores socioeconómicos que favorecían estas endogamias, nada más lejos de mi intención que reflejar aquí una relación tan estrecha. Qué va, qué va, no son ni primos lejanísimos.

    Bueno, me queda reiterarte las gracias. Asegurarte que me estoy apuntando todos los comentarios y sugerencias de cara a varios proyectos que tengo en mente, que escribiré, llenaré de tachones, corregiré hasta que me duelan manos y ojos, daré a leer a todo el que tenga el valor de hacerlo, que descansarán y volverán a ser tomados, zarandeados, vapuleados, hasta que decida de nuevo enviarlos a algún concurso. Voy a empezar por una documentación exhaustiva. Ya estoy en ello, rastreando cuáles son las composiciones para piano consideradas como las más difícile de interpretar. ¡Ah!, y por supuesto, leeré mucho, mucho, acabaré con todos los volúmenes de todas las bibliotecas de aquí. La falta de tiempo es lo que me mata. He empezado a leer Los fantasmas del piso de arriba, que me está gustando mucho y tengo pendientes Viejas tartas de Ñu (espero que esté bien su mami), Decisión temararia y tantas otras…

    Bueno, muchísima suerte a los finalistas y a los finalistas de las próximas ediciones (entre los que me incluyo). ¡Me mata la curiosidad! Espero que sigamos encontrándonos aquí y después en el blog.

    Muchíïïïsimas gracias Maurice. No te dije que fuera a ser breve. Soy verborrágica, dice Himmler, y es una verdad como un templo.

    Saludos amistosos, Renée

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    Maurice Kraft Reply:

    Bueno, en realidad yo no me refería a ese tipo de relación entre primos, sino más bien a una fuerte amistad, tal vez reforzada por el hecho de tener lazos familiares. Que dos mil doscientos besos también se pueden dar en la mejilla, vamos. En cualquier caso, al releer esa parte me di cuenta de que ponía ‘Espero que te hayas encontrado arropada por Alicia y por tu abuela…’ , y si Martín hubiera sido hermano de Alicia, habría dicho ‘la abuela’. Por tanto, el responsable de la confusión soy yo, no el texto. De todas formas, teniendo en cuenta que la hermana de Martín no sale en el resto de la novela (porque no sale, ¿verdad?), a lo mejor puedes cambiar de sitio, modificar o quitar esa frase para prevenirte de lectores tan retorcidamente propensos a liar los argumentos como yo.

    Lo del piano que te traes entre manos suena de fábula. ¿Has visto ‘Shine’? Es muy bonita, y a lo mejor te sirve como documentación. La vi hace mucho tiempo, pero creo recordar que era de un niño prodigio del piano que se vuelve majara porque su padre está obsesionado con que sea el mejor tocando. En concreto, busca la perfección en la que dicen que es la pieza para piano más difícil de interpretar, que creo recordar que era –siempre según la peli– el concierto para piano número 5 de Rachmaninoff. Y al final muere ella (era por si no te había destripado bastante la peli con todo lo anterior).

    Besos

    [Responder]

    Renée Jacob Reply:

    Querido Maurice:

    Te acabo de dejar un mensaje en el blog. No había leído este comentario tuyo aún. ¡Ay!, que te he descubierto. Que te has saltado algún párrafo de mi tostón. Pero que no te culpo, eh, que yo la releo y cada vez me gusta menos. ¿Que por qué te he pillado? Porque doscientos mil ósculos (palabra fea donde las haya) se pueden dar en la mejilla, sí, muy bien, relación amistosa, pero es que al final se acuestan Martín e Inés y bueno, hombre, que sí, que hay algunos que se autodenominan “follamigos”, pero en fin… Huy, dejo esta tontería, que lo estoy liando más y no tiene sentido.

    Lo que sí quería retomar, a riesgo de ser más pesada que el plomo
    -que tú no eres consciente de lo pesadita que soy, y eso que he dado sobradas muestras ya- es lo del hilo conductor. No la releas, no, no… Trata de recordar y dime sinceramente si no ves las pistas que yo creí haber ido dejando, los paralelismos que intenté ir entretejiendo, y que se supone que encajan en las últimas páginas. Los momentos de buen y mal humor de Inés tienen siempre una razón de ser. Si no caes en ello, es normal, soy la reina de la confusión, pero he hecho propósito de enmienda. Yo me siento en deuda contigo porque has hecho una lectura muy generosa, muy atenta, y me temo que quizás yo no tanto, por falta de tiempo, no de interés. Así que si no te parece mal, releeré “Un diamante para Silvia” y haré un comentario más enjundioso que el que te dejé.

    Tú tienes un proyecto antártico que suena muy bien, ¿o no era así? Perdóname si no lo recuerdo ahora bien.

    Muchas gracias por los ánimos y por decirme lo de ‘Shine’. Sí que la vi hace muchos años. Maravillosa, sí. El que hace de padre es un actor alemán muy bueno -Armin von Mühlerstahl, me parece- y el protagonista creo que ganó un muy merecido Óscar. Es el concierto que dices, en efecto, el que lo traía de cabeza -pobre criatura-. Pues según una lista que me he bajado de Internet, grandísimos pianistas llegaron en 2008 a la conclusión de que los conciertos de Rachmaninov ocupan el séptimo lugar en cuando al grado de dificultad tanto técnico como interpretativo. En el número 1 está el “Mephisto Waltz” de Franz Liszt. Es una excusa también para volver a tocar el piano, abandonado desde hace años. No estas piezas, claro. Pero hay diversidad de opiniones y multitud de listas, como en todo. En mi historia es la madre la mala, y Viena uno de los escenarios principales. Va a haber muertos, también. Seres torturados y misterio, mucho misterio. Muere ella en la película, es cierto, aquella mujer vidente tan encantadora. Y es una historia real, además, si mal no recuerdo.
    Bueno, hay que dormir un poco. Mañana más.
    Que sigamos en el blog, y que nos encontremos en la próxima edición. Eso por supuesto. Tú lo has dicho, creo, y así será.
    Que te vaya bonito, Renée

    [Responder]

    Maurice Kraft Reply:

    ¡Eso es falso, señor juez! Una cosa es que no me entere de nada, otra muy distinta que me salte párrafos. Juro que he leído hasta la última línea (y no por obligación, sino por sincero interés) y por supuesto soy consciente de que Martín e Inés se acostaron. ¿Cómo me lo iba a saltar, si a mí esas guarradas son lo que más me gusta de cualquier novela? Pero nunca dije que mi confusión durara hasta el final. Incluso antes de que se acostaran, las cosas ya me habían empezado a sonar raras para una relación de amistad entre primos, así que volví sobre mis pasos y desfize el entuerto.

    En cuanto al hilo conductor, lo hay, pero me ha parecido un tanto deshilachado, como un hilvanado al que vas añadiendo puntadas aquí y allá. El viaje a la concentración de escarabajos. El hecho de que nombres al señor Miguel una sola vez en el texto. La separación de párrafos mediante notas musicales, que sólo aparece durante cuatro páginas. Estoy seguro de que todo tiene un sentido que se me ha pasado, por eso –y no por obligación- tengo en mente leer el relato una segunda vez. No sé cuándo podré hacerlo, pero tendrás noticias mías, si seguimos en contacto, que eso de ‘que te vaya bonito’ me ha sonado preocupantemente a despedida (esto lo escribí anoche, ya he descubierto con alivio que sigues por aquí). De todas formas, no te sientas obligada a leer de nuevo la mía, que en esa no hay más donde rascar. Es simple y lineal, como su autor, así que una segunda lectura no creo que te descubra más secretos. Si aún así lo haces, no te olvides de decírmelo para que te ponga en la solapa como primera lectora en segunda vuelta.

    No sabes la envidia que me das con lo del piano. Me encantaría saber tocar algún instrumento. Empecé a aprender clarinete por mi cuenta hace unos años, pero lo tuve que dejar por falta de tiempo. Incluso llegamos a formar, unos amigos y yo, un grupo que se llamaba Decepción. En principio le pusimos ese nombre porque todos los componentes habíamos estado en la Isla Decepción, la de la Antártida, pero yo creo que más bien aludía al sentimiento que tenían nuestros familiares cuando nos oían tocar.

    Un abrazo

    Maurice

    ¡Ah! Y eso de que al final muere ella lo dije como frase hecha. Ni me acordaba de que había una mujer, y mucho menos de que moría. Menos mal que ya habías visto la peli.

    [Responder]

    Abeja Reply:

    La lleváis buena vosotros dos, cualquiera se mete.

    Besos a ambos: Abeja.

  3. Renée Jacob dice:

    Te agradezco de verdad el tiempo invertido en la lectura y en unos comentarios tan prolijos y generosos, de los que tanto puedo aprender. Agénciate un cojín para esa silla tan incómoda, anda. No imprimo muchas obras que querría, por el gasto en papel y tinta, pero lo cierto es que yo en pantalla no leo igual de bien, pertenezco a otra generación. Con Schadenfreude me pasó que intenté abordarla una y otra vez y que era incapaz, no me enteraba de nada. En cambio un día de repente lo vi todo diáfano, me enganchó y ya no pude dejarla, menos los dos últimos relatos, que leí a trompicones y sufriendo por lo que ya te conté en su momento.
    “Léxico inagotable y arsenal de recursos que estoy deseando utilizar”, dices. No quiero dármelas de ingenua, de verdad, pero no soy consciente de desplegar todo eso que afirmas por voluntad propia. Quiero emplear un léxico rico y preciso, pero me temo que lo mío es verborrea incontenible, pero no lo puedo evitar, igual que imágenes de cierto lirismo, o algo parecido a la belleza, que sí busco con insistencia. No sé cómo es Lisa Simpson, así es que no sé cómo soy yo, aunque dices que lista. Lo tomaré como un cumplido. Una serie de culto de la que no he visto ni un capítulo entero. Es que no puedo con los dibujos animados, aunque sean inteligentes, aunque sean críticos. Cerrazón mental mía. Pues sí que has leído con atención y me has descubierto: me cubro las espaldas, donde tú dices y en otros momentos. Pero no en plan de “sé lo que me hago y quiero que sea así”, si no “qué difícil es gustar a todo el mundo, y pido perdón por si me veis muy ñoña”. Me falta valentía. Uno es como es y eso hay que defenderlo a muerte.
    Lo que sí me preocupa, pero para bien, para intentar mejorar, y me encanta que me lo digas, es que la historia que pretendo contar quede como mera anécdota al servicio de la lengua. Yo tengo la historia en mi mente, pero tengo que lograr que llegue a los demás y no ahogarla en palabras. Antes del viaje pienso que cuento cosas, y me da rabia que no lleguen: la amistad, las frustraciones, los desequilibrios emocionales, las envidias, los petulantes e incultos corruptos envueltos en sucios negocios, la cara siniestra del personal sanitario que por desgracia sufrí (esa parte sí es autobiográfica en buena parte; tiene que haber buenos profesionales, pero yo, salvo alguna honrosa excepción, no tuve la suerte de conocerlos).
    Coqueteo con la metalengua, me dices. Eso lo tengo que investigar. No sé si te refieres a la expresión hecha que da título a la novela. Eso sí considero importante que se entienda, porque para mí es la situación en un par de casos real y en todos figurada en la que se encuentran los personajes.
    Qué razón tienes al decir que este concurso nos da la oportunidad de acercarnos a obras que habitualmente no leeríamos. Aquí son ventanas esperando a que las abramos y que esconden grandes sorpresas.
    ¿No me digas que te gusta más lo siniestro? No me había dado cuenta, je, je. Me da la sensación de que eres muy joven, aunque si es así tu inteligencia asusta aún más. Digo lo de la juventud porque los que vamos acumulando años -hablo de mi entorno, claro- huímos cada vez más de lo siniestro. Hay tanta mierda en la vida y en el mundo que las manos se nos van con creciente frecuencia a las estanterías de libros más o menos livianos y a pelis de las que hacen reír aunque sepamos que están muy lejos de ser obras maestras. Por evadirnos. Pero es verdad que para gustos… Si te dije que intentaras alguna historia con más miel y menos hiel es porque me parece que escribes de maravilla y leerte en ese registro me costaría mucho menos. Por puro egoísmo, vamos. Pero es como decirle a alguien que odia el mar que monte una cabaña en un rompeolas. Con qué derecho pido yo eso. Ah, los “apechusques” y los “golisqueos”… El trabajo me ha traído a La Mancha, y a descubrir curiosísimas variantes diatópicas de “esta nuestra riquísima lengua”. Cuando cruza el charco y se pasea por todos esos países desde los que escriben nuestros compañeros, entonces es que es ya irresistible. Ahí me vuelvo sinestésica, veo las palabras con colores, las huelo y las paladeo.
    Bueno, no sé si habrás sobrevivido a este responso-más-que-responso, que diría fhg o Adel. Un saludo amistoso, Renée

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  4. Renée Jacob dice:

    Muchas gracias, Selenia, por tus palabras. Intentaré leer tu obra, aunque no dispongo de mucho tiempo. Un saludo, Renée

    [Responder]

  5. Crocop dice:

    Que sea más o menos fácil no influye en que algo sea mejor o peor, lo digo porque me ha costado mucho, mucho, terminar tu novela. Por tres motivos.
    Primero: Algo bueno de todo esto es que aquí confluyen mundos diferentes, por conocer a los autores y tener oportunidad de comentar con ellos, se leen libros, a veces como en el caso del tuyo francamente interesantes, que de otro modo no llamarían la propia atención. Aquí cada uno es hijo literario de su padre y de su madre. La inmensa mayoría no se acercaría ni con pinzas a, pongamos, Mathew Stokoe. Y servidor tira más a novelas del estilo “Que de lejos parecen moscas” que al de “Las cortinas suecas”.
    Segundo: Eres más lista que Lisa Simpson, y, como ella, lo sabes. Se nota cada vez que te acercas a medio metro del teclado, y en la novela que has escrito, también y mucho. Tienes un léxico inagotable y un arsenal de recursos que estás en todo momento deseando utilizar. Yo contando lo de la jerga diferente en distintos lugares, y tú metes hasta ¿”apechustes”?, Haces todos los juegos posibles, con cada frase, con la estructura interna, con la voz narrativa, coqueteas con la metalingüística en un par de ocasiones… Y te cubres las espaldas haciendo hablar a los personajes de los defectos que alguien podría achacar a tu propia obra referidos al texto de Inés, “sé lo que me hago y quiero que sea así”, parece oírsete decir. Es un libro en el que lo que se cuenta parece sólo la anécdota que sirve de armazón para lo realmente importante en él, que es la propia lengua, la prosa. Es desde que Inés emprende su viaje que, al contrario que en otros casos donde éste (el viaje) sirve para expresar las ganas de vivir, la melancolía toma el relato, evidenciando que no se trata de un mero artilugio sin vida, sino que está animado por emociones. Finalmente, hay un resquicio para la esperanza, muerte y vida.Es un texto exigente, para la autora y para los lectores, que no pueden perderse ni media para seguir sus reglas. Casi da palo dejar un comentario, porque en este caso no se teme, no sé, juzgar a quien lo ha escrito, sino ser juzgado, que parezca que no te has enterado de nada.
    Tercero: Lo he leído casi todo en un ordenador viejo, de esos que la pantalla tiene culo, en una silla incómoda. Así y todo, lo he terminado y después he sentido que merecía la pena. Enhorabuena. Pero no te creas, que sigue interesándome -por gusto personal- más lo siniestro que lo bello.

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  6. Selenia dice:

    Hola Renée:
    Tu obra me parece brillante. Delicada, sensible y llena de matices. Mi enhorabuena. Suerte
    Selenia de “Trazado en Diagonal”
    Un cordial saludo

    [Responder]

  7. Renée Jacob dice:

    Estimado Crocop, te agradezco el comentario acerca del argot. Dice mucho de ti. Quiero aprovechar para pedirte perdón porque me acabo de dar cuenta ahora de que me he dirigido a ti en más de una ocasión en plan disléxico, intercambiando las consonantes de tu pseudónimo. Me pasa cada vez más, me empieza a preocupar… Es que esto de ocultarnos tras otra identidad tiene su gracia, ¿eh?, y también su peligro, porque en más de una ocasión casi se me escapa mi nombre real a la hora de firmar los comentarios. Pero no, hasta abril y aquí, un saludo amistoso de Renée

    [Responder]

  8. Renée Jacob dice:

    Muchas gracias por tu comentario, Cropoc, y por decir que no empalago, aunque yo muchas veces pienso que sí y estoy convencida de que tengo que trabajar ésa además de otras muchas cuestiones. En cuanto a Javi, he intentado valerme de chicos que conozco y he conocido, de retazos de conversación cazados aquí y allá, pero es cierto que siempre me queda la duda de si resulta verosímil, de si es creíble lo que dice éste y otros personajes. Los tuyos sí que me resultan del todo auténticos. Intentaré aprender de los buenos escritores. Me faltó tiempo para pulir muchas cosas, pero no es excusa, puesto que todos hemos dispuesto del mismo. Si me dices que Jodorowsky te merece tu respeto como escritor, tomo nota. Lo cierto es que yo lo vi en la tele en un programa de Sánchez Dragó que me encantaba, haciendo una demostración de su psicomagia con una mujer muy torturada por una experiencia traumática y me dejó un regusto extraño, pero tendré que darle una oportunidad. Un saludo amistoso, Renée

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    Crocop Reply:

    Renée, el argot va por zonas. Hay sitios donde no saben qué es un “mini” y lo llaman… Es que no me acuerdo de cómo me dijeron. Que sea diferente al que yo conozco no quiere decir que no suene auténtico

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  9. Crocop dice:

    Una de mis últimas alegrías editoriales fue cuando sacaron en bolsillo, dentro de la misma colección, “Meridiano de sangre” del Cormac McCarthy, y “Ahora sabréis lo que es correr”, de David Eggers. El primero, con un tono durísimo, cuenta las andanzas de unos desalmados asesinos, violadores de niños, en un indeterminado Oeste. El segundo, va de unos chavales que, tras recibir un montón de dinero inesperadamente, se dedican a buscar necesitados con quien repartirlo, felices de poder hacerlo. Existe un premiado ensayo de Eugenio Trias titulado “Lo bello y lo siniestro”, donde se contraponen ambas opciones. Me preguntaba, poco más o menos Renée, por qué lo siniestro. Sin embargo, tras leer las primeras páginas de su novela me pronunciaré sobre por qué lo bello.
    Hay pocas cosas más difíciles de contar que la felicidad, porque si se presenta un conflicto, este estado de ánimo desaparece. Además, la forma, también debe transmitir alegría. Renée me comentaba su gusto por trabajarla, y he podido comprobar que hace auténticas cabriolas casi en cada frase sin por eso empalagar, porque además se cuida de cambiar la textura, pasando por contar el presente, terciar con recuerdos, introducir correos, o la jerga, tan distinta a la de mi barrio, de Javi… No me imagino leer en esta novela un simple “pepito andaba por la calle”, porque cualquier acción sirve a la escritora para recrearse en su prosa, incluso el que aparezca por ahí una telaraña. También la subliminal melancolía de la protagonista se endulza en la pastelería que da nombre con sus golosinas navideñas a los primeros capítulos. El entorno cercano, la preparación de un viaje, los sentimientos sinceros… Son el tipo de historias que invitan a creer que acaso el Apocalipsis no fuese anteayer.
    Jodorowsky, quien como gurú me resulta algo insoportable, pero como escritor respeto, afirmaba que es necesario centrarse en narrar lo que merece la pena, porque los defectos de este mundo ya han sido suficientemente señalados en la ficción, pero ésta rehuye el buscarles soluciones.

    Agradecido por los comentarios en “Schadenfraude”, Crocop

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  10. Renée Jacob dice:

    Hola Yolanda, el primer comentario a mi novela fue el tuyo y ahora me dejas éste de tremenda generosidad. Me siento halagada y muy, muy agradecida por que hayas tenido el ánimo (o valor, casi diría) de leerla hasta el final. Que una persona como tú, crítica sabia, delicada y siempre constructiva, me diga que mis personajes le han resultado creíbles y entrañables, me da una enorme inyección de moral. Como el amigo Maurice, envié mi escrito a diez minutos del cierre del concurso y envuelta en un mar de dudas. Esperaba y sigo esperando críticas que incidan también en los aspectos negativos, pero puesto que a nadie le amarga un dulce (sean estos huesos de santo o buñuelos), cuando me encuentro con palabras tan amables se me alegra el día.
    Participé una vez en un taller de relatos, y aunque lo cierto es que apenas tenía tiempo y que me merecía muchas de las críticas, algunos profesores no saben que existe algo que se llama refuerzo positivo. Me resultó bastante frustrante. Este intercambio de opiniones que llevamos aquí, y que veía uno de los mejores puntos de este concurso, está resultando mejor de lo que esperaba aún. Tu gran labor lectora me anima además a seguir leyendo a mí. Me lo estoy pasando muy bien con la novela de Maurice y quiero leerla completa, además de otras, para dejar comentarios tan enjundiosos como los tuyos. Acabo de leer un mensaje tuyo -te persigo, ya ves- en el que te muestras arrepentida por no haber dejado más que un capítulo. Bueno, yo entiendo a los que lo hacen perfectamente, pero es cierto que me habría gustado, en tu caso y en otros, leer más. Nos dejáis con los dientes largos.
    En cuanto a mis proyectos, tengo una novela y un ensayo en mi cabeza, pero que requerirán muchas lecturas y mucha documentación. Me encantaría poder dedicarme a investigar a tiempo completo, o al menos un montón de horas, aunque tengo la gran suerte de que mi trabajo también me encanta.
    Bueno, me estoy enrollando demasiado.
    Danke schön, muchas gracias, Yolanda, eternamente Yolanda ( a mí la canción siempre me ha conmovido también)

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  11. Yolanda dice:

    Hola, Renée. Sólo quiero dejarte unas líneas para que sepas que tu novela me ha gustado mucho. Confirmo todas las buenas impresiones que han dejado los compañeros antes por su inicio, y recomiendo que la lean entera. Ese comienzo no es más que el aperitivo, en serio.

    Las distintas voces, con su juego de estilos, van colocando a los personajes en su sitio (volví atrás despistada cuando Alicia habla de sí misma en tercera persona, jeje, no recordaba que dijiste que era un error), esmeradamente dibujados, creíbles, reales, entrañables al fin. La historia tiene muchos ingredientes sabiamente mezclados, conducidos suavemente hacia un final que deja un escalofrío envuelto en ternura. Está llena de detalles que le dan vida y hacen que todo encaje con precisión. Has jugado con riesgo y, sinceramente, por un momento no creí que llegases entera al final, pero me quito el sombrero: hay una mano que tú ya has ganado.

    Y la escritura en sí, especialmente para mí la de la voz de Alicia, tiene momentos bellísimos. Estoy segura de que los escasos errores son por las prisas: escribes con una facilidad envidiable, sembrada de destellos brillantes. Y además, buena autocrítica, quizá como dices algunos diálogos necesitan un pulido final, pero tampoco llegan a estropear un conjunto magnífico. Es mi opinión personal, no tiene ni validez contrastada, ni mérito, ni nada; pero lo digo como lo siento, como siempre.

    Si de verdad crees que te falta oficio, lánzate a por él. Están los concursos, pero las editoriales también tienen puertas abiertas, sólo hay que cruzarlas; Como lectora, opino que estás preparada de sobra para hacerlo y que es una obligación decírtelo.

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  12. sol dice:

    Dulce y apacionada, así describo tú obra. Muy buenas descripciones. Me ha gustado mucho. Suerte.

    [Responder]

    Renée Jacob Reply:

    Muchas gracias, Sol. Me alegro de que te haya gustado la novela. Un saludo cariñoso.

    [Responder]

  13. Abeja dice:

    Empleas unas hermosas metáforas.
    Yo participo con La Foto Enterrada, está en la página 2. Si quieres puedes dejarme tu comentario. Mi seudónimo es simple, Abeja.
    Suerte.

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    Renée Jacob Reply:

    Muchas gracias, Abeja. Bello pseudónimo el tuyo. En cuanto pueda leeré tu novela y ya te contaré. Un saludo cariñoso.

    [Responder]

  14. Fernando dice:

    Pues aprovecho para decirte que a mí también me parece un gran comienzo. Está muy bien. Y eso no me gusta nada en un rival…

    Es broma, suerte en el concurso y si tengo tiempo la terminaré.

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  15. fhg dice:

    Un buen principio, creo que estamos todos en la linea. Podíamos hacer una especie de huelga para que nos publiquen a todos. Excelente René, juegas fuerte.
    ¿A que hora se habrá acostao ,Maurice Kraft, mirando el google?
    Adel.

    [Responder]

    Renée Jacob Reply:

    Hola Adel o fhg. Encuentro muy halagador pero excesivo que me dirijas el adjetivo “excelente”. Tengo mucho que aprender aún, pero el que pueda llegar a determinadas personas así es un gran premio, desde luego. Sigo tus comentarios con interés. Seguro que no vas a perder nunca ese gran sentido del humor que destilas por todos los poros. Gracias

    [Responder]

    fhg Reply:

    Quien levanta piedras reconoce el peso en la espalda de los demás. Enhorabuena Renée Jacob.

    [Responder]

    Maurice Kraft Reply:

    ¡Je! Y me fui a la cama porque ya iban a cerrar el Google. Estaban poniendo sevillanas.

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  16. Maurice Kraft dice:

    Hola, Renée. He leído las primeras páginas de tu novela y me parece que están muy bien escritas. Aparte de un tono general realmente notable tienes frases brillantes (’…cual trapecistas ajenos a que ese circo era romano’, o ‘Un beso, más otro, más otro, 2.200 kilómetros de besos hasta ti’). Ahora mismo tengo un pequeño follón y no sé dónde colocar a Martín, Inés, Salva, la madre y la hija. Pero intuyo que eso, más que demérito de tu texto, puede ser una virtud, porque es señal de que no es tan lineal como muchas de las obras que se presentan (incluida, por cierto, la mía). Mi follón de personajes también puede ser consecuencia, claro, de que son casi las dos de la mañana y ya no sé si estoy leyendo o soñando que leo.
    En definitiva, que tiene muy buena pinta. Espero poder tener tiempo de leerla completa con un mínimo de continuidad y comentarte algo más. Enhorabuena.

    P.D.- Curioso seudónimo, el tuyo. ¿Es por el músico belga o por el fotógrafo de desnudos?

    (…transcurre un breve lapso de tiempo durante el cual me planteo si dejar que piense que soy así de culto o confesar que lo he mirado en Google…)

    Vaaaaale: lo he mirado en Google.

    [Responder]

    Renée Jacob Reply:

    Hola, Maurice. Tus palabras me han resultado sumamente alentadoras. Es curioso que te haya gustado la frase de “Un beso, más otro [...]“, porque a mí me parece muy cursi y me planteé eliminarla. Espero que puedas acabar por ubicar bien a cada uno de los personajes y que la historia no te decepcione si decides avanzar en ella. He de decir que la idea básica la he estado rumiando desde tiempo atrás, y que el hecho de introducir el elemento del coche le ha dado una nueva y creo que positiva perspectiva a la novela. Mis quehaceres diarios hicieron que trabajase y revisase mucho más la primera parte que la segunda. Fíjate que al final incluso pongo Alicia en lugar de Inés en un momento dado y que se me han colado fallos tipo- y ortográficos que me duelen en el alma. Tengo que aprender a profundizar más en los diálogos. Me falta oficio, pero después de dudarlo mucho, envié la novela esperando comentarios como el tuyo que me animen de cara al futuro, y a otras ideas que voy a hacer que maduren con más calma. Por lo de pronto me has alegrado el día, o la madrugada mejor dicho. He localizado tu novela “El diamante de Silvia”. Ahora me vence el sueño. Mañana quiero leerla con calma y hacerte un comentario. ¡Ah!, mi pseudónimo es un pequeño juego distorsionador de mi nombre de pila y de una ciudad que significa mucho para mí. Totalmente casual, pero seguro que hay personas como las que dices que tienen ese nombre realmente. Buenas noches y buena suerte.

    [Responder]

    Maurice Kraft Reply:

    La línea que separa lo romántico de lo cursi es muy delgada, pero en este caso creo que te has quedado en el primer lado. Me parece una forma muy bonita de enfatizar que Inés y Martín están separados.

    [Responder]

    Yolanda Reply:

    Entre Renée Jacob, Maurice Kraft, y Adel… (diablos, no retengo ese apellido) Yolanda Yolif suena prosaico… Pero aquí estamos, mano a mano, leyendo y comentando. Gracias, compañeros.

    [Responder]

    Maurice Kraft Reply:

    ¡No, no! ¡Que va! Yolanda Yolif suena muy bien. Yolif le da un toque exótico, y Yolanda evoca nada menos que la canción de Pablo Milanés. Desde que me he levantado esta mañana la tengo en la cabeza, así que me da la sensación de que tu seudónimo es mucho más efectivo que los nuestros.

    El mío, en concreto, es –como Renée ya sabe– el nombre de un famoso volcanólogo francés que murió con su mujer en un volcán de Japón por acercarse demasiado a filmar una erupción. Cuando iba a mandar la novela, diez minutos antes de que terminara el plazo (como tiene que ser… ¿o es que somos alemanes?) me pareció una buena idea, pero ahora me suena la mar de pijo. Y, por si fuera poco, el otro día me di cuenta de que está mal escrito. El apellido correcto es Krafft, y yo lo he puesto como la mayonesa. Es que me tira mucho.

    Hasta luego, voy a ver si me da tiempo a leer un poco, que hoy he empezado incluso más tarde que ayer. Un abrazo a todos.

    (Esto no puede ser nomás que una canción… quisiera fuera una declaración de amor… ¡Hala, ya os la he pegado a todos!).

    [Responder]

    Yolanda Reply:

    “Cuando te vi sabía que era cierto
    Este temor de hallarme descubierto”

    (Segunda vez que me siento transparente en lo que va de mañana. Menos mal que Yolif es otra historia.)

    [Responder]

    fhg Reply:

    Eternamente, Yolanda…

    [Responder]

  17. Yolanda dice:

    He leído el principio y me gusta.

    Suerte.

    [Responder]

    Renée Jacob (pseudónimo) Reply:

    Muchas gracias, Yolanda. ¿Te presentas tú también a concurso?
    En el tiempo del que disponga tengo la intención de hacer críticas constructivas, y espero lo mismo por parte de los demás. Sé que son muchísimas las obras presentadas, lo que hace la labor complicada. La verdad es que para mí constituye uno de los grandes atractivos de este concurso, este foro virtual en el que intercambiar comentarios y sugerencias, la posibilidad de acercarnos a las novelas de tantas personas y aprender de las mismas. Suerte a todos

    [Responder]

    Yolanda Reply:

    Con El blues de la luna sin humo, que aún no ha comentado nadie. Me gustaría ver alguna opinión sobre ese primer capítulo, las críticas sinceras son una buena manera de aprender.

    Un saludo.

    [Responder]

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